sábado 19 de diciembre de 2009

Hay dos eventos muy importantes que podemos resaltar de este fin de año: la elección de un nuevo presidente para la Unión Europea, Herman Van Rompuy, y la realización de la Conferencia del Clima de Naciones Unidas en Copenhague, un evento de alcance mundial que tiene como objetivos lograr el compromiso de los países industrializados de reducir sus emisiones de dióxido de carbono, la creación de un programa de apoyo común para los países en desarrollo víctimas del cambio climático, y el compromiso de estos últimos de reducir sus emisiones cuando sea necesario. Ambos hechos muestran que los países necesitan cada vez más actuar de manera conjunta y reconfigurar aquello que se conocía como “soberanía nacional” para lograr acuerdos vinculantes.

La elección del nuevo presidente de la UE, como era de esperarse, no estuvo carente de opiniones en contra. Una de ellas fue la de Gran Bretaña. Lo más llamativo de esta situación es que un país tan poderoso como la pérfida Albión haya aceptado esta decisión-no sin que antes se nombrara a una británica como ministra de Relaciones Exteriores. El caso de la reunión de Copenhague también es particular: mientras se seguía negociando el destino de nuestro planeta, las relaciones de poder se atraían y rechazaban como elementos químicos hechos por un estudiante de primaria. Hillary Clinton afirmó que EEUU sólo daría un millonario apoyo a los países en desarrollo siempre y cuando China cumpliera con sus expectativas. Por su parte, China, a pesar de ser el país más contaminante del mundo, afirmó que no cedería a las presiones que intentaran inmiscuirse en su soberanía. Al respecto, habrá que estar muy atento para analizar hasta dónde pueden llegar los ajustes y desajustes entre China y Estados Unidos tanto en materia ambiental como en otros de similar relevancia (por lo pronto, China está construyendo ecociudades y se plantea ser la líder en la implementación de energías renovables mientras que EEUU parece no poder salir del pasado que le legó su ex alcohólico presidente).

En la práctica la soberanía se define por el poder militar, económico y tecnológico que posee un país, sin embargo, las situaciones descritas nos hacen intuir que las relaciones de poder ya no se definen necesariamente por la voluntad unilateral de un país- por más poderoso que sea- sino más bien por una intrincada maraña de voluntades, cuyos móviles -quizá más oscuros-será preciso ir desvelando.

miércoles 5 de agosto de 2009

En el fondo siempre he creído que la época en la que me toca vivir es una de las más terribles de la historia. Esto se debe quizá a mi fascinación por las distopías de Orwell,Huxley y por las ficciones decadentes de Dick . No es difícil establecer una asociación entre estos mundos distorsionados y nuestra nada apacible realidad. Pensemos en el cinismo de los políticos, en la manipulación de la sociedad a través del lenguaje ,en el poder excesivo de los medios de comunicación , en la ubicuidad de la publicidad y en la forma masiva en que se reparten roles en la sociedad sin que nadie se atreva a cuestionarlos. El elemento más grave de esta situación es que son pocos los que perciben la influencia de estos elementos en nuestra vida cotidiana , es decir, en la forma en que vivimos , amamos y pensamos.
Sin embargo, últimamente he cambiado un poco mi visión del mundo y he llegado a la "peligrosa" conclusión de que esta época es igual que cualquier otra.Hay muchas instituciones que se sirven de la tecnología para poder controlar mejor el comportamiento de la gente pero esta tendencia opresora se ha dado a través de todas las culturas con diversos niveles de totalitarismo.Muchos medios se han empleado para esto, ya sea la religión al influir en las necesidades y anhelos más primarios de los hombres, el sistema de acumulación y repartición de los recursos al subyugar al pueblo al limitarle la posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas o el mismo poder político que como ya sabemos determina nuestras conductas a través de las leyes. Fruto de estos sistemas tenemos a instituciones tales como la esclavitud, las dictaduras, los tributos abusivos o las jornadas excesivas de trabajo.
No obstante, una extraña mezcla de educación y de reflexión personal ha formado a lo largo de la historia un conjunto de fuerzas contrarias al statu quo que podríamos llamar reductos de libertad de pensamiento.Si bien es cierto que condiciones muy graves de dominación pueden virtualmente desaparecer estos reductos en la mayoría de los colectivos , también es cierto que éstos han logrado subsistir incluso en las condiciones más amargas. Cabe precisar que estos reductos constituyen casi siempre una minoría y que además son sujetos de persecución ,ataque y constante desprecio por parte del sistema imperante.
No es poco lo que surge de esta pugna desigual : todos los derechos y libertades que poseemos provienen de ella, de ahí que es falso afirmar que las minorías carecen de poder. Por eso es necesario comprender cuán importantes son en nuestra sociedad. Así, en nuestra país deberíamos comenzar por reivindicar las manifestaciones de todos los sectores sociales , problematizar nuestras necesidades más urgentes y crear nuevas ideas para replantar nuestro modelo vital. También deberíamos aspirar a vivir en un país diverso pero no fragmentado, lo que se lograría comprendiendo nuestra historia y nuestras culturas. Todo esto, sin olvidar que nuestra existencia como sociedad es un instante que reúne millones de sucesos , irrelevantes para el ciclo natural de la materia pero trascendentes para nuestra identidad.

viernes 12 de junio de 2009

Vuelvo a transitar.

Hace mucho tiempo que no escribía para este blog. Ahora pienso retomarlo y escribir sobre lo que observo en mi país y en mi mundo. Confieso que estoy viviendo en otra ciudad a la que he aprendido a amar de una manera salvaje y obstinada. Aquí me he encontrado en medio de monstruos de concreto y ningún amigo con quien conversar. He comprendido que la ciudad no tiene la culpa de la insatisfacción y la tristeza de la existencia , que la ciudad ideal es solo una vana construcción y que la cotidianeidad puede destruir lo más hermoso y más puro para convertirlo en un cadáver . Sin embargo no todo se corroe. Las casas antiguas de la ciudad siguen despertando la felicidad en mi interior y por ello intento observarlas como si fuera un anciano viajero que encontrándose de paso en una ciudad lejana, intentara retener todos los detalles de una pequeña y extraña plaza pues sabe que jamás la volverá a ver .

La ciudad es gris e intransitable, la ciudad es mi yo encerrado en un bus que hiede, es la masa de individuos que intentan gritar su existencia en sus ropas, en sus gestos, en sus artículos absurdos, en su música. La ciudad es todos los que tienen un sueño que jamás desearon. Es la infelicidad compartida y el extravío cotidiano.

Espero en los próximos días seguir escribiendo sobre mis impresiones más cercanas.

miércoles 19 de diciembre de 2007

Leer es similar al acto que realizan sin descanso los quirópteros para sobrevivir. Mediante él nos apropiamos (quizá un poco perversamente) de las Ideas eternas que sólo el artista puede ver, que sólo él puede intuir y las ingresamos en nuestro torrente vital. Succionamos el alimento primigenio y súbitamente emerge la Belleza en nuestro mundo. A través de la lectura, no sólo logramos la apercepción de lo bello sino también producimos nuevas formas, nuevos símbolos, renovamos el mito, brotan nuevas ramas del secreto y aún escondido árbol de la vida.

Schopenhauer en El mundo como voluntad y representación, refiriéndose al Arte en general, dice:

La obra de arte no es más que un medio de facilitar el conocimiento en que consiste dicho placer (placer estético*), si percibimos con más facilidad la Idea en la obra de arte, que directamente en la Naturaleza y en la realidad, depende esto de que el artista que ha contemplado la Idea y no la realidad, no ha reproducido tampoco en su obra más que la Idea pura, desprendiéndola de la realidad y suprimiendo todas las contingencias que pudieran alterarla. El artista nos hace contemplar el mundo por sus ojos. Lo que constituye el don del genio , lo que es innato en él, es precisamente tener esos ojos que descubren la esencia de las cosas fuera de todas las relaciones; la parte adquirida, el lado técnico del arte es lo que pone al artista en disposición de podernos transmitir ese don a nosotros , de prestarnos sus ojos”.

domingo 29 de julio de 2007

En Sobre la Naturaleza de los Dioses, Cicerón intenta dar a conocer la filosofía griega a sus contemporáneos. Tres personajes nos van relatando la cosmovisión epicureísta y estoica. La primera presenta un mundo con dioses ociosos e impasibles ante los sufrimientos y demandas de los hombres y la segunda, a unos dioses planetarios de bella y perfecta forma esférica que se encargan de velar por el perfecto y rutinario funcionamiento del universo. A continuación un pequeño fragmento de Sobre las naturaleza de los dioses:

Diágoras, llamado "el Ateo", fue una vez a Samotracia y un cierto amigo le dijo : "Tú, que piensas que los dioses descuidan los asuntos de los hombres, ¿ no ves todas las pinturas votivas que demuestran cuántas personas han escapado a la violencia de la tormenta y han llegado salvas a puerto a fuerza de hacer votos a los dioses?" "Así es- replicó Diágoras- sencillamente porque no hay en ninguna parte pinturas de todos los que han naufragado y han sido tragados por el mar".

Los griegos no creían en el progreso: la estupidez tiene delicados ciclos que se repiten con absoluta exactitud. No existe mayor ofensa que la de aquellos que intentan "persuadirnos", "convertirnos" o mejor dicho obligarnos a formar parte de la grey. De tan deshonrosa labor se ha encargado el sacerdote, instrumento de dominación en muchas culturas tristemente olvidadas. La única cura parece ser la reflexión. He aquí dos respuestas inteligentes para cualquier visitante que toque a nuestra puerta para ofrecernos la salvación ...

Extracto de Montaigne , apología de Raimundo Sabunde:

Al iniciar al filósofo Antístenes en los misterios de Orfeo, el sacerdote le decía que los que practicaban aquella religión recibirían , llegada la muerte, eternos y maravillosos bienes . "¿Por qué entonces "- repuso el filósofo-"¿ no te mueres tú?".
Diógenes, con brusquedad mayor, según su modo , y muy distante de nuestro caso, contestó al sacerdote que le recomendaba abrazase sus creencias para alcanzar la dicha eterna: "Tu quieres que yo me persuada de que Agesilao y Epaminondas, que son hombres grandes , serán miserables, y que tú, que no haces nada ni eres más que un borrego incapaz de nada que valga la pena, serás bienaventurado porque eres sacerdote?".



sábado 17 de marzo de 2007

Para acabar de una vez con el juicio de Dios.

Las trompetas sonarán, los sellos se abrirán y el azufre y el hedor reinarán en la Tierra. La ira de Dios surgirá de todos los rincones para recordarles a los mortales su falta de fe y sus desvaríos ante las tentaciones de la carne.
El fin está cerca.


Si bien el tema ambiental es un poco deprimente creo que ya todos sabemos qué es lo que tenemos – y no tenemos- que hacer para intentar reconstruir nuestro hábitat. Sin embargo, lo que más me aterra de este asunto no es nuestro fin como pequeña plaga natural sino la aparición de fanáticos que asustan a sus feligreses con el advenimiento del “fin del mundo”.
Seamos claros: si el planeta se está yendo literalmente al infierno, no es por fuerzas celestiales, ni por ninguna voluntad divina, sino por nuestra incapacidad para vencer el egoísmo, por nuestra fascinación por acumular objetos y por la exaltación de “valores” tan absurdos como la competitividad, el liderazgo, el trabajo exagerado y el destierro del ocio como si fuera uno de los peores males.
Tomé plena conciencia del peligro en que me encontraba cuando el otro día mientras sorbía mi café se me acercó una persona con el libro del Apocalipsis abierto para demostrarme que ya estamos en los “últimos tiempos”. La única profecía escatológica que puedo hacer es la muerte de cualquier vestigio de inteligencia y de ecuanimidad en la conciencia humana. Profecía que se pudo susurrar desde el principio de los tiempos y que ha sido confirmada infinitamente con cada humano que nace y muere. En la actualidad la sibila declararía que pronto nos veremos rodeados de seres con probables alteraciones mentales y profundos traumas de infancia, nuevos taumaturgos que lancen imprecaciones apocalípticas contra los malvados, los ateos que no se convierten ante la evidencia, ante el castigo divino y que nos obligarán a soportar su histeria y su locura.